jueves, 26 de marzo de 2009

Pensamientos carreteros

Bueno, pues el fin de semana pasado estuvimos en México, aproveché para dar una rápida visita a la pequeña Vicky y dar los respectivos saludos a familia y amigos.


Manejar en carretera no es muy divertido. Ir de copiloto sí lo es. Ir como copiloto de Ripper es hilarante. Y no precisamente porque Ripper sea un cascabelito ni tan simpático y/o guapo como Costel (suspiro), sino porque su natural e histérica forma de ser me trae momentos de sana diversión.


Me explico: Ripper es el típico automovilista que va pendiente de lo que hacen los demás, para que en el momento en que la caguen, poder sacar a relucir su fino linaje y reclamar, con sus habituales suaves maneras -"¡¡FÍIIIJATE CABRÓOON!! ¡¡PINCHE CHILANGO DE MIEEEERDA!! Sniff... me seduce especialmente el impecable uso de los adjetivos.


No sólo hace gala de su extenso vocabulario, nooo... ¡Además, es todo un gimnasta digital! Le he visto hacer señas que requerirían 7 dedos en cada mano y años de entrenamiento con el Compayito. Es muy talentoso, él.


Por supuesto, el 97% de los conductores que ofenden a mi adorado tormento ni cuenta se dan de tanta mentada, porque una vez que haces la chingadera, ps... para qué volteas, ¿no? Y todo el rosario de insultos va a parar a mis castos oídos. Pero bueno, eso ha ampliado mi vocabulario al punto de hacerme entender con cualquier microbusero, albañil, cargador, limpia-parabrisas, y hasta Licenciados en Sistemas.

Estar casada con Ripper ha ampliado mi horizonte, sin duda.

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