-Bien- me dije - haré ahora mismo mi equipaje para viajar a Suiza.
Pero no. Creo que me castigaron por aquel condón que se rompió, porque me mandaron a una "escuela" ubicada en rumbos perdidos de Dios y de la cual yo nunca había escuchado nada. Bueno, ni yo, ni los Onassis, ni las Corcuera y mucho menos mis íntimos amigos los Lascuráin.
El caso es que llegué al H. Centro Universitario Dr. Emilio Cárdenas (pa-la-madre... ¿y ése quién es¿). (Sorry, keyboard malfunction. Es que tengo un teclado con mala actitud a los signos de interrogación) Disfrazado como un colegio, era casi como ingresar a un CERESO mal plan, hasta el edificio estaba para llorar. Yo que toda la vida estuve en colegios ubicados dentro de majestuosos castillos, con un gran lago donde vivía un monstruo marino milenario, y pertenecía a una de las cuatro casas más "chic" de aquel entonces...¡Ah! Y tomaba la clase de Pociones en uno de los sótanos del castillo. En verdad.
Bueno, en aquella época había que encajar. Así que me deshice de mis delicados atuendos de la Casa Chanel y me embarqué en la loca moda de aquellos años 80... Qué tristeza me dá recordar ésto:
Muuuy representativo de los 80s, éste vídeo y ésta canción, entre muchas otras canciones, me hacen recordar aquellos lejanos años. Y de ahí mi trauma por no poder ser soprano, porque nunca alcancé los agudos de la canción. O quizá sea que no poseo un par de testículos para apachurrarlos y lograrlo.
¡Confesad! ¿Quién de ustedes NO tuvo un par de éstos¿ Y aparte los rellenábamos con letritas. Yo, que soy tan culta, siempre cargué con mis peones, caballos, torres y etcéteras, pero nadie quiso jugar ajedrez conmigo. Sniff... ir un paso adelante es mi perdición.
Mira lo que me encontré. Entre las 827,119 cosas inútiles de aquel entonces, la Trapper Keeper lleva un puesto de honor en mi corazón. Yo logré mis excelentes calificaciones escribiendo en la palma de mi mano y sacrificando algunas doncellas vírgenes, faltaba más.
¡Agh! ¡Yuck! ¡Eew! ¡Cáspita y recórcholis! Era como si Rainbow Brite te hubiese vomitado encima. Y además salíamos así a lucir nuestras miserias. Juventud, divino tesoro.
Este accesorio lo tuve también con los colores del arcoiris, antes de la diversidad sexual, la sodomía y todas ésas cosas que a ustedes les encanta leer en el Alarma! Nada como irte con los tirantes de tu abuelito a estudiar Historia de las Culturas. Magistral.
Algún psicópata diseñó éstas monstruosidades y nos hizo creer que eran super "cool". Y luego viene Diego Schoening (o como se escriba) a lucir semejantes abortos del horror el el vídeo de Timbiriche "Tú y yo somos uno mismo". Y todos nos la creímos. Y los compramos. Y los usamos. Y creo que seguimos arrepentidos. Por lo menos yo aún despierto gritando en las noches.
Sin palabras. Toooodas quisieron bailar así. O lucir así. Y por cierto, no vuelvo a hacer un doblaje de cuerpo. Nunca me dieron el crédito, canallas.
Ejem.... yo me sabía todas las rutinas de baile, pero he de decir en mi defensa que lo hice bajo coerción. Me amenazaron con publicar mis mejores tips para un cabello sedoso y abundante en la revista ERES de aquel mes. Y ustedes, queridos saltamontes, aún no estaban preparados para tanta sabiduría. Pero con ésta imagen quiero recordarles aquellos peinados que desafiaban la gravedad y provocaban la ira de nuestras abuelas. Yo, le dí un buen uso a mi flequillo de entonces y le dí albergue a varias generaciones de petirrojos. Por nada.
Gracias a Super Punk y Aqua Net por los favores concedidos. Amén.
Lo que hace uno por encajar.
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