- Oye, Reina del Castillo, Diosa del Universo...
- ¿Qué quieres, goei?
- Escuché que hay un lugar llamado Maízlandia, y que es un laberinto, y yo creo que podemos darnos una vuelta, ¿no?
- ...
NO.
A mi mente acudieron miles de escenas de películas de misterio y terror, donde corres por los malditos maizales mientras te persigue el asesino de la sierra eléctrica, o un energúmeno con machete, o algún asesor de Felipe Calderón. NO. Pero la verdad, es que en mi reino las decisiones las toman mis
"¿Y si se me pierden los chamacos? No es como que yo pueda hacer hermosos bebés a cada rato, y los que tengo nos salieron bastante caros. ¿Si se pierden, cómo los encuentro? ¡¡Ya sé!! Había un concurso con Chabelo en los que las mamás tenían que reconocer las patitas flacas y cenizas de sus retoños. Si los visto con shorts, y se me llegaran a perder, me asomo por debajo de los maicitos a ver si les veo las patitas, y como son hijos de una Diosa como yo y un súper Rockstar como Ripper, sus patitas brillarán como el oro, los encuentro
¡¡N'ombre es que yo, aparte de todo soy genial!!
Y así, iniciamos nuestro audaz recorrido, con un mapa que no decía nada, pero convencidos de salir victoriosos. Yo soy una aguerrida amazona, como ya les había mencionado, así que me ofrecí a llevar
(Favor de ignorar la súplica: "¿Puedes ir más despacio?" No soy yo cuando me insolo)
Dos horas más tarde...
Al cabo de 4 horas, decidimos
La Divina Providencia nos envió un salvador, con el cual nos topamos en uno de los cruces y nos llevó al amparo de una gran carpa donde ordenamos el más fino champagne y matamos un cordero de Dios que quita el pecado del mundo para celebrar el haber salido vivos. Nunca más.
1 comentario:
En vista de que publicaste esto el sábado y debido a nuestra apretada agenda panamericana (si, ajá) hasta hoy lo veo, pero doy gracias a que nos salvamos de ir a perdernos al maizal, por que con lo orientados que son en la familia, júralo que todavía seguiríamos ahí jajajaja.
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