Así que abordé mi autotransporte de lujo (un autobús de la línea ETN, pues a mí me gusta rozarme con el vulgo y comprender sus sueños y aspiraciones... para luego desecharlos más rápido que monja en un burdel) y me dirigí al amparo de la noche al reencuentro con mis ex-compañeros de la primaria. Sobra decir que llegué muy "entonada", pues con el viajecito de noche, me tocó fumarme todos los aromas de los pasajeros. Si fallezco a mitad de éste post, fue porque colapsaron mis pulmones. Díganle a mi esposo que puede quedarse con las gallinas y el burrito.
Mi primera parada fue a mi antiguo lugar de trabajo, donde conseguí empleo... Claro, a 546 kms. de donde estoy, pero chamba sí tengo. Nací para perder.
Todo el viernes me la pasé imaginando la cara de mis compañeros. ¿Cómo saludaré? ¿Como reina de belleza, con dos vaivenes cortos y uno largo? ¿Me acordaré de llevar la cuenta? ¿Me llevo el Porsche o el Ferrari? ¿Se acordarán de mí? ¿Me pedirán mi autógrafo? Entonces hice lo que toda heroína como yo, hace en éstas situaciones: consulté mi horóscopo en el TVNotas. Después de ensayar mi saludo (por supuesto, corto-corto-largo) y ver que los astros eran favorables y que mi piedra de nacimiento es la ágata, me puse mi mameluco de "puerta trasera" y me dispuse a dormir.
El sábado transcurrió con mucha rapidez. Consulté 582 veces mi muro de Facebook para asegurarme de no perder ni una sola actualización al respecto... Maldito seas, Telcel. Todo tu territorio no cubría una pequeñísima parte de Ciudad Satélite.
Pues la reunión estuvo súper. Muchas caras que ya había visto en la reunión anterior y caras que vinieron desde lejos para tan memorable ocasión. La comida estuvo deliciosa y nuestros anfitriones se esmeraron es hacernos sentir a gusto... nada más les faltó ponernos talquito y darnos una mantita para acariciar, así de consentidos nos tenían.
(¿Eh? ¿Ustedes no tenían mantita para acariciar? Me vale madre, yo sí usaba una).
Como toda reunión que se precie de ser divertida y apocalíptica (como mis cuartetas Nostradámicas), no podía faltar...

¡¡EL PELO EN LA SOPA!!
Y es que cuando más a gusto nos encontrábamos, relajando la comidita y asistiendo de manera discreta y por turnos al baño, para hacer lugarcito para el pastel, ¡¡que se nos desaparece un iPhone!! ¡Oh, el escándalo! ¡El oprobio y la ignominia!
Por supuesto, el resto de los presentes (sí, los ociosos que siempre nos quedamos al final en todas las fiestas), sentados en la última mesa, nos pusimos a elucubrar teorías al mejor estilo de la AFI: ¿Quién fue? ¿A qué hora fue? ¿Cómo fue? ¿Por qué no nos dimos cuenta? ¿Tan borrachos estamos? ¿Qué pasó con Paulette? ¿Cuántas chupadas se necesitan para llegar al chiclocentro de una Tutsi-Pop?
Yo estaba muy agobiada por mi amiga, que había venido desde tan lejos para perder su iPhone en manos del crimen organizado. Pero honestamente, estaba todavía más preocupada de que en ése momento nos pasaran báscula... porque cualquier humano que se jacte de ser fashion y llevar la tendencia, sabe que hay vestuario para cada ocasión. Y yo NO había llevado mis "calzones de operativo antidrogas", que son muy monos, con muchos lacitos, muy sensuales y con aroma a croqueta para enamorar hasta a los perros. Y además son muy diferentes de los "calzones de desmayar" que siempre debes llevar a los conciertos de la Arrolladora Banda El Limón, por si las dudas.
Yo me encomendé a la Virgen del Rayo para que de la nada cayera la peste negra a tan vulgares ladrones/despistados... o por lo menos, una vigorosa y nada agradable comezón en los genitales. Porque seamos honestos... yo soy una persona muy linda, no tomo, no me drogo y estoy a dos quesos Oaxaca de ser menonita, por lo que éste tipo de situaciones me caen muy mal.
Al cierre de ésta edición, el iPhone había regresado al amoroso regazo de su dueña original. No pude estar en el Operativo de Rescate, pero me imagino que quien se lo llevó, se sintió como el Gober Precioso justificando sus botellas de cognac. Y yo me lo perdí por estar en Ranchópolis, caray.
En fin, agradezco con mis cuatro válvulas cardíacas a todos aquellos que hicieron posible la elaboración de éste post, me la pasé genial y nos veremos en Mayo o Junio, que será cuando descenderé del cielo en forma de angelical torta ahogada para compartir con ustedes el pan y la sal... o un iPhone, en su defecto.
Ya. Fin. Váyanse a producir algo.
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