martes, 29 de marzo de 2011

Reencuentros y desapariciones

El sábado 26 de Marzo se perfilaba para ser un día extraordinario. En parte por el hecho de que dejaba mi palacio donde cohabito con 1 gata, 1 perra (aparte de mí) y dos enanos esquizoides, y en parte porque por fin dejaría a los aldeanos de mi Ranchópolis contemplarme en todo mi esplendor mientras iba rumbo a la Ciudad de México, la Megalópolis, la Ciudad de la Peje-Esperanza... Plaza Péjamo, vaya.

Así que abordé mi autotransporte de lujo (un autobús de la línea ETN, pues a mí me gusta rozarme con el vulgo y comprender sus sueños y aspiraciones... para luego desecharlos más rápido que monja en un burdel) y me dirigí al amparo de la noche al reencuentro con mis ex-compañeros de la primaria. Sobra decir que llegué muy "entonada", pues con el viajecito de noche, me tocó fumarme todos los aromas de los pasajeros. Si fallezco a mitad de éste post, fue porque colapsaron mis pulmones. Díganle a mi esposo que puede quedarse con las gallinas y el burrito.

Mi primera parada fue a mi antiguo lugar de trabajo, donde conseguí empleo... Claro, a 546 kms. de donde estoy, pero chamba sí tengo. Nací para perder.

Todo el viernes me la pasé imaginando la cara de mis compañeros. ¿Cómo saludaré? ¿Como reina de belleza, con dos vaivenes cortos y uno largo? ¿Me acordaré de llevar la cuenta? ¿Me llevo el Porsche o el Ferrari? ¿Se acordarán de mí? ¿Me pedirán mi autógrafo? Entonces hice lo que toda heroína como yo, hace en éstas situaciones: consulté mi horóscopo en el TVNotas. Después de ensayar mi saludo (por supuesto, corto-corto-largo) y ver que los astros eran favorables y que mi piedra de nacimiento es la ágata, me puse mi mameluco de "puerta trasera" y me dispuse a dormir.

El sábado transcurrió con mucha rapidez. Consulté 582 veces mi muro de Facebook para asegurarme de no perder ni una sola actualización al respecto... Maldito seas, Telcel. Todo tu territorio no cubría una pequeñísima parte de Ciudad Satélite.

Pues la reunión estuvo súper. Muchas caras que ya había visto en la reunión anterior y caras que vinieron desde lejos para tan memorable ocasión. La comida estuvo deliciosa y nuestros anfitriones se esmeraron es hacernos sentir a gusto... nada más les faltó ponernos talquito y darnos una mantita para acariciar, así de consentidos nos tenían.

(¿Eh? ¿Ustedes no tenían mantita para acariciar? Me vale madre, yo sí usaba una).

Como toda reunión que se precie de ser divertida y apocalíptica (como mis cuartetas Nostradámicas), no podía faltar...



¡¡EL PELO EN LA SOPA!!

Y es que cuando más a gusto nos encontrábamos, relajando la comidita y asistiendo de manera discreta y por turnos al baño, para hacer lugarcito para el pastel, ¡¡que se nos desaparece un iPhone!! ¡Oh, el escándalo! ¡El oprobio y la ignominia!

Por supuesto, el resto de los presentes (sí, los ociosos que siempre nos quedamos al final en todas las fiestas), sentados en la última mesa, nos pusimos a elucubrar teorías al mejor estilo de la AFI: ¿Quién fue? ¿A qué hora fue? ¿Cómo fue? ¿Por qué no nos dimos cuenta? ¿Tan borrachos estamos? ¿Qué pasó con Paulette? ¿Cuántas chupadas se necesitan para llegar al chiclocentro de una Tutsi-Pop?

Yo estaba muy agobiada por mi amiga, que había venido desde tan lejos para perder su iPhone en manos del crimen organizado. Pero honestamente, estaba todavía más preocupada de que en ése momento nos pasaran báscula... porque cualquier humano que se jacte de ser fashion y llevar la tendencia, sabe que hay vestuario para cada ocasión. Y yo NO había llevado mis "calzones de operativo antidrogas", que son muy monos, con muchos lacitos, muy sensuales y con aroma a croqueta para enamorar hasta a los perros. Y además son muy diferentes de los "calzones de desmayar" que siempre debes llevar a los conciertos de la Arrolladora Banda El Limón, por si las dudas.

Yo me encomendé a la Virgen del Rayo para que de la nada cayera la peste negra a tan vulgares ladrones/despistados... o por lo menos, una vigorosa y nada agradable comezón en los genitales. Porque seamos honestos... yo soy una persona muy linda, no tomo, no me drogo y estoy a dos quesos Oaxaca de ser menonita, por lo que éste tipo de situaciones me caen muy mal.

Al cierre de ésta edición, el iPhone había regresado al amoroso regazo de su dueña original. No pude estar en el Operativo de Rescate, pero me imagino que quien se lo llevó, se sintió como el Gober Precioso justificando sus botellas de cognac. Y yo me lo perdí por estar en Ranchópolis, caray.

En fin, agradezco con mis cuatro válvulas cardíacas a todos aquellos que hicieron posible la elaboración de éste post, me la pasé genial y nos veremos en Mayo o Junio, que será cuando descenderé del cielo en forma de angelical torta ahogada para compartir con ustedes el pan y la sal... o un iPhone, en su defecto.


Ya. Fin. Váyanse a producir algo.

sábado, 5 de marzo de 2011

Junta Condominal

Estaba programado que yo, el día Jueves 3 de Marzo, partiera a tomar unas pacíficas vacaciones a Egipto o a Libia, que son lugares mucho más tranquilos que cualquier estado de ésta República Bananera. Pero que me llega una invitación a una junta condominal. O bueno, en realidad dos Juntas. Una era la Junta Formal y la otra era la Junta Rebelde, encabezada por mi Vecino 4 y mi Vecino 49.

La Junta Rebelde (que fue el pasado Martes) contó con la participación de 11 vecinos, lo cual no supone un éxito, puesto que somos 130 y tantas casas. Pero bueno. Total, que al final de la Junta Rebelde todos quedaron de acuerdo en tomar las armas, despedir a la actual Administración, tomar antorchas y trinches y quemar la cabaña de Shrek.

(Pausa para acercarme a un altar y preguntar: "¿Y 'ora qué hago, Rosa de Guadalupe?")

El Jueves fue la Junta Formal, la Chida, la de la Administración, la que cuenta con la bendición Papal y todo. Y en ésta Administración, mis Vecinos 4 y 49 tienen a su Némesis, a su Lex Luthor, a su Guasón de cabecera: el Vecino No Sé Qué Número, pero que es hijo del dueño de la Constructora y tiene como 3 millones de votos que utiliza para inclinar la balanza a su favor... ¿quihubo? Y además es Presidente del Consejo, Presidente de la Junta, Presidente de la Presidencia y Sumo Sacerdote del Mundo Mundial y del Universo Universal y anexas.

En ésta Junta Formal, siempre se presenta el representante de la empresa que lleva la administración, que en un tipo que se parece a Javier Solís, nomás que le falta la guitarra y poder verlo en blanco y negro. Y es un encanto el señor, pues nunca le atina a las gráficas que debe presentar, y estoy segura que en su laptop tiene abierto también su correo, su Facebook, su Twitter y dos páginas porno. Pero no me consta nada.

Total, que aunque la Junta Rebelde trató se inconformarse por TODO, lo callaron los 3 millones de votos del Sumo Sacerdote, pues eran mayoría. Mi Vecino 49, ante la inutilidad de sus reclamos, hizo lo que cualquier hombre bragado e inundado de testosterona debe hacer: se cambió de lugar a un rincón y se puso a mandar SMS's.

¡Ah! Yo, mientras tanto, me senté atrás de todos, junto con Fer, Tania, Xóchitl, Nacho, Renata, Felipe... ya saben, donde nos sentamos todos los "cool kids". La Junta comenzó a las 8 de la noche y terminó pasada la 1 de la mañana. Y estuvo mejor que las fiestas que se organizan en el Coto.

Y para no dejar ésta entrada sin imágenes, les comparto lo que tomo diariamente para escribir tantas babosadas.





Ya. Fuera del aire.