miércoles, 27 de mayo de 2009

A mis 40

Oficialmente, ya soy una señora de 40 años, la señora de las 4 décadas, la "cuarentona".

Cuando alguien menciona a una "mujer de 40" lo hace como si le tuviera lástima, como si aquella cuarentona ya no tuviera bríos, ni atractivo, ni motivo para seguir viviendo... vaya, pareciera que a los 40, ya vas en declive.

Pero no, no es así. Definitivamente no me siento así.

A mis 40 años, he vivido a plenitud y sé que me falta mucho aún por vivir.
A mis 40 años, seduje y me sedujeron, amé y me amaron, abandoné y me abandonaron, y atesoro cada una de ésas experiencias porque me hacen ser quien soy.

A mis 40 años, mi piel ya no es tan firme, lo que es prueba de los maravillosos hijos que tuve.

A mis 40 años, mi cabello ya no es tan abundante, ni tan brillante. Pero tampoco me importa tanto, con dos pequeñuelos en casa, prefiero sujetar mi cabello como se pueda e ir corriendo para llevarlos a tiempo a la escuela.

A mis 40 años, mis uñas ya exigen que las vuelva a dejar largas y manicuradas. Ya habrá tiempo cuando termine las labores de mi casa.

A mis 40 años, ya no escucho "¿Me ayudas, mamá?". Es más frecuente escuchar "¡Ash, mamá!", pero a mí ésas palabras me siguen sonando cariñosas.

A mis 40 años, aún me alcanzo las uñas de los pies, no crean que no. Pero no es tan importante cuando calzas zapatos tenis para ir más cómoda de un lado a otro.

A mis 40 años, terminé no una, sino dos carreras. Ejercí sólo una de ellas y sin falsa modestia puedo decir que lo hice de manera brillante, dejando huella en muchos de mis alumnos. ¿La otra carrera? Puedo decirles que el "bluff" no es lo mío, que lo gocen quienes se regodean con el título de "licenciado".

A mis 40 años puedo contar a mis amigos con las dos manos y me faltan dedos. A muchos los dejé de ver y los he retomado. A muchos otros simplemente los dejé de ver pero no los he olvidado. Pero a todos aquellos a quienes consideré parte importante de mi vida, los sigo llevando en mi corazón de 40 años.

A mis 40 años, aún me da pena cuando alguien me mira demasiado o me coquetea por la calle. Sigo sintiendo ese nerviosismo adolescente que es como una inyección de adrenalina y un grata sensación de poder femenino. Lo disfruto, vaya... y no me da pena admitirlo.

A mis 40 años ya me tocó escuchar los chistes propios de ésta edad, y me dan mucha risa, no me agobian, ¿para qué? a final de cuentas soy una mujer de 40 años, ¿no?

A mis 40 años ya escribí un libro (sin publicar), sembré varios árboles y tuve 2 hijos, por lo que oficialmente "ya he vivido".

A mis 40 años, me he casado una sola vez y aunque haya días en que quisiera aventar al señor por la ventana o mandarlo con su mamá, sé lo que es ser amada con ése amor cálido que dan 15 años de convivencia

A mis 40 años me ha tocado ver partir a familiares y amigos. Y me doy cuenta que ya no tengo prisa por vivir, ahora tengo gozo por vivir.


A mis maravillosos 40 años me doy cuenta que a lo mejor ya no soy tan delgada, ni tan bonita, ni tan lozana. Me doy cuenta que los coqueteos vienen de señores respetables mayores que yo, me doy cuenta que mis amigos siguen estando para mí, que mis hijos me quieren y mi esposo aún me encuentra guapísima y me lo dice y me hace sentir amada y segura.

A mis fabulosos 40 años soy una mujer afortunada, he vivido lo que he querido y he sido apoyada en mayor o menor medida por quienes me rodean. No me puedo quejar: yo sí soy "una cuarentona" feliz y realizada.

Feliz cumpleaños, Clau.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bien prima, me encantó y sigamos con los festejos. Feliz cumple!!!!!

Anónimo dijo...

Por cierto, anónimo soy Pau jajaja