martes, 5 de mayo de 2009

Hell's Kitchen

Cuando los engendros están en casa tooooodo el día (que normalmente es en fin de semana) Ripper me recompensa la infinita paciencia y cuidados maternales llevándonos a comer fuera. Lo cual es una odisea de la que no quiero hablar ahora. A lo que voy, es que en éstos días de encierro voluntario-forzoso no es posible ir a comer fuera diariamente. Por tanto el refrigerador está pleno de cositas que a ellos les gusta, no me cuesta trabajo cocinar y son fáciles de encontrar.



¿Me siento culpable? Naaah, para nada.



Mi conciencia grita: ¡¡Carajo!! ¿Dónde está lo nutritivo en éstos alimentos? No sólo de Emulsión de Scott se vive, ¿eh, pendeja?



Mi inconsciencia grita: ¿Y? ¿YYYYY? ¡¡Yo tengo una vida!! ¡¡No soy esclava de la cocina!!



Mi ego grita: ¡¡Quiero bañarme temprano!! ¡¡ Y salir perjumada y desodoranteada!!



Mi corazón grita: ¡¡Si no le bajas a la ingesta de grasas saturadas, moriráaaas!!



Mi cerebro grita: ¡¡Libre de grasas trans!! ¡¡Libre de grasas trans!!



Yo: ¿¿??



Mis hijos preguntan, no gritan: ¿Ya vamos a comer, mami?




Hoy es día de Burger King.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, están los 2 platanitos y la manzana además de 2 yogurts¿? asi que si fue muy balanceado el asunto jajaja.

Danashee dijo...

Jejejeje... ¡¡Claro!! Pregúnteme usted de nutrición.