lunes, 16 de febrero de 2009

Actualización y mi vecino mamón

Pues bien... mi compu tronó. Dice Ripper que seguramente es porque me la paso buscando jueguitos on-line, y yo digo que qué delicado. El caso es que la conexión a internet nomás no le entra ni por el fundillo y me cambié a mi antigua lap, y en ésta no tengo descargadas las fotos ni del cel ni de la cámara. Así que en lo que averiguo qué hacer, las entradas al blog se van con puro texto... y se chingan. Al fin que nomás me leen como 3 personas, incluyéndome.

El jueves pasado fuimos invitados a una fiesta infantil en la casa club del Coto donde vivimos. Ya saben, que si el regalito, que si le corres, que primero la tarea, etc. El caso es que, como eran dos los festejados (niño y niña) el gasto fue doble. No es que me gaste mucho dinero, pero tampoco mando a mis engendritos a las fiestas con un regalo del Waldo's, no ma...

Total, que llegamos a la fiesta. La mamá de los festejados es mi vecina, que es una niña lindísima que me cae muy bien. Es como de cuento; muy tierna, buena gente, no alza la voz, y le tiene una paciencia infinita a todas las criaturas vivas de éste planeta. ¡¡Aaay, pero su esposo!!... es mi vecino el mamón. No puedes imaginar dos personas más disímbolas viviendo juntas. Mi vecino mamón es el típico que llega a su casa y corre a cuanto enano esté jugando con sus hijitos porque... ps ya llegó el señor de la casa y hay que atenderlo. Mi vecino mamón es el típico que estaciona su auto en la calle, aunque el reglamento diga que no porque... ps él paga su renta y chínguense todos. Mi vecino mamón maneja igual de rápido por Avenida Patria que dentro del coto aunque la velocidad límite sea de 10 km/h porque... ps a él todo mundo le pela los dientes y ya. La verdad es que guardamos distancia con él, no así con su esposa, que repito (burp) es un encanto.

La fiesta estuvo muy bien, muchas diversiones, comida rica y enanos corriendo por toda la terraza. Nos despedimos de los anfitriones (cabe señalar que ME CONSTA que a la nena le gustó su regalo. Del niño no supe porque emprendió la graciosa huida con el paquete) y continuamos nuestro fin de semana como si nada. O eso pensé.

El sábado mi engendro menor me pidió permiso de ir a jugar con los hijos de mi vecino mamón. Lo dejé, pues prefiero que corra por ahí a tenerlo pegado a la tele o al X-Box o al Nintendo. Llegó como a los 20 minutos y me comentó que el juguete que le habíamos regalado al niño ¡¡estaba en la basura!! O sea, no mames. Le pregunté si estaba seguro, que quizá sólo era la caja y me dijo que no. Mi otro engendro (el mayor) también fue testigo del desaire. Pues les tuvimos que decir que seguramente el vecino mamón tiene reglas en su casa acerca de los juguetes y que a la próxima mejor le preguntamos y ya.

¿¿Qué era el regalo, quieren saber¿¿ (Perdón, no jala la tecla de cerrar signo de interrogación).

Pues nada más y nada menos que una pistolita galáctica con muchas luces y 20 sonidos diferentes... ¡¡Lado obscuro!! ¡¡Gárgolas!! ¡¡Malandros!! Me pregunto cómo se me pudo ocurrir regalarle semejante arma letal a un niño... sniff.....


Ojalá que se le caiga el pilín a mi vecino mamón... por mamón.

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