lunes, 26 de enero de 2009

Así llegamos




Después de que el engendro mayor (mi viejo) decidió mandar a la chingada a HP, le cayó una oferta de trabajo muy prometedora: Guadalajara, con un sueldo mejor que la miseria que le daban en HP (la neta no, pero queremos ser millonarios sin esfuerzo), y para una empresa con cierto nombre: Motorola. El Ripper (mi viejo) se fue antes, el plan era rentar una casa y ver cuánto duraba(mos) sin mandar a volar a su empresa. Y sin decir "agua va", se anima y hasta casa compra... ¡Wow! Con gusto les presento la chocita, ahí tá, mero arribita.

Tuve que dejar mi trabajo (que ni me gustaba tanto, sólo mi coordinadora, 2 ó 3 Misses y mis alumnitos... ay, sniff...) y que nos vamos pa'llá.

Alrededor de la Ciudad de Guadalajara se tejen muchas leyendas acerca del "odio chilango", que yo en lo personal no he sentido. Ésto puede deberse a:

1) Soy una gran persona y todo mundo me ama en automático
2) Soy muy despistada y no me doy cuenta cuando me hacen jetas
3) Soy bien valemadre

El caso es que, mientras mi esposo no la pasa TAN bien (el ambiente laboral es algo diferente) yo me la paso observando y haciendo anotaciones de mi vida aquí... Mta, que gran trabajo. Pero ya veremos como sale éste ejercicio, ¿va?

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