A veces me da por imaginar que soy una "esposa desesperada" y me llevo a Ripper de compras para vivir nuevas aventuras. Por lo regular, y al suave toque de la fusta que usualmente llevo (y que me sirve para domar maridos, hijos y picotear perros muertos en las calles,) mi Ripper se convierte en un manso corderito que me permite cargos a su tarjeta por conceptos tan variados como víveres, ropa, calzado, niños nigerianos o prostitutas belgas. Pero hay ocasiones en las que simplemente me ignora. ME.IGNORA. Y he aquí una muestra de tan nefasta actitud y falta de consideración:
-"No, es mucho"
NO, ES MUCHO.
NO (coma) ES MUCHO.
Ahora, a tragar salami toda la semana.
Aplauso para la señora que se quería robar a mi marido. O al salami. No importa.
Ya. Fin. Corran.
viernes, 19 de agosto de 2011
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